Es importante
conocer cómo funciona el calendario
Judío para poder entender mejor al pueblo hebreo. Como el calendario
gregoriano, el calendario judío se divide en días, meses y años.
Sin embargo,
existen claras diferencias entre ambos.
En el
calendario hebreo el día comienza con la puesta
del sol. Esto se basa en el texto bíblico del Génesis 1:5: “Así, fue la tarde y
fue la mañana: un día”, donde la tarde precede a la mañana. (Sonsino, 2012). Más
explícitamente encontramos en Levíticos 23 (El capítulo de las Fiestas
solemnes) con referencia al día de Expiación o día del perdón (Yom Kipur), en
el versículo 32 lo siguiente: “de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo”.
Otro de los
legados del calendario de los judíos al resto del mundo es el ciclo semanal de siete días.
En el
calendario hebreo, los días de la semana no tienen nombres especiales, simplemente se conocen
como “primer día” o “segundo día”, basados en los seis días de la creación,
según se relata en el primer capítulo del Génesis, tomando el nombre de los
números ordinales en hebreo.
El Séptimo
día, sin embargo, es especial y por eso tiene un nombre especial, Shabat, el Sabat, día consagrado
al descanso, la celebración más importante en el calendario judío después del
día de Yom Kipur. Es tan importante que la santidad de la festividad del sábado impone otra
serie de ajustes al calendario hebreo para evitar que ciertas celebraciones se
superpongan o hasta se contradigan entre sí (Calendario hebreo, s.f.)
El mes hebreo empieza con la luna nueva (Rosh Jodesh) y
alterna entre 29 y 30 días. Los meses llevan nombres que reflejan su antiguo
pasado babilónico, detalle que nos exije volver a las fuentes bíblicas más que
a la tradición. Estos contienen también un número de anomalías que, a lo largo
de los siglos, reflejan los cambios en el sistema del calendario judío. Así, Nisán (marzo/abril), el
primer mes del calendario, cae en primavera, mientras que el Año Nuevo (Rosh Hashaná) empieza el primer día del séptimo mes
(Sonsino, 2012).
Aquí
le mostramos a manera de cultura general los meses rabínicos no necesariamente
bíblicos y su correspondiente en el calendario gregoriano:
Nisan
Iyar
Sivan
Tamuz
Av
Elul
|
Marzo/abril
Abril/mayo
Mayo/junio
Junio/julio
Julio/agosto
Agosto/septiembre
|
Tishri
Jeshvan
Kislev
Tevet
Shevat
Adar
Adar II
|
Septiembre/octubre
Octubre/noviembre
Noviembre/diciembre
Diciembre/enero
Enero/febrero
Febrero/marzo
Marzo (año
bisiesto)
|
Las fechas sagradas
de la vida religiosa judía siguen un calendario, tanto solar (c. 365 y cuarto) como lunar (c. 354 días). Para
armonizar los dos sistemas, los antiguos sabios judíos añadieron un decimotercer mes al
calendario, siete veces dentro de un ciclo de 19 años. Los años se cuentan desde
el momento en que se cree que el mundo fue creado. Para calcular el año hebreo,
necesitamos añadir 3760
años a la fecha secular (tomada del calendario gregoriano), y 3761 después del año nuevo
judío.
Al principio
del periodo bíblico, el año
empezaba en otoño. Sin embargo, cuando los judíos regresaron de Babilonia en el
siglo VI A.C. llevaron consigo el calendario babilónico que comenzaba en primavera (Sonsino, 2012).
Año bisiesto, embolismo o
“preñado”.
El año hebreo
bisiesto es un año de 13
meses, denominado en hebreo “Shaná me’uberet” (año preñado) metaforizando al
mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada.
Este consiste
en duplicar el
mes de Adar,
intercalando un nuevo mes de 30 días, llamado Adar “A” (alef), antes del mes del
Adar original, que se convierte en Adar “Bis” (Bet).
En el próximo
boletín hablaremos sobre La
Celebración de Trompetas o el Año Nuevo judío tradicional o civil
(Rosh Hashaná) (Calendario hebreo, s.f.).
Fuentes:
Sonsino, R., (2012), Vivir
como judío. Historia, religión y cultura. Una introducción a los principios y
prácticas del judaísmo contemporáneo. Bloomington, IN, Estados Unidos:
Palibrio.